
Tratándose de mí no podía dejar de haber un recordatorio para la cena, claro está. Hoy estaré con JM en casa de V., pues JC no irá, pues está malito el pequeño C.A., que es alérgico a los perritos (¡le pasarán cosas raras a los humanos!). Vendrán también L., cómo no, y O., el otro hermano, y su mujer C. Me estoy poniendo un poco nerviosita pensando en lo que habrá en la mesa (y en lo que podrá caer de ella, claro está). Creo que, en caso de extrema ansiedad, adoptaré esa postura votiva que veis en la foto (he oído hablar de una postura del misionero, pero creo que va por otro lado ¡estos humanos!); ahí estoy pidiéndole a L., más enguatada que Roald Amundsen cuando fue a descubrir el Polo Sur.
Ciertamente, el tiempo humano es distinto del mío; para mí un día es mucho más tiempo de vida, y un año no digamos, como si viviera en otro planeta del sistema solar. Pero me alegro mucho de que todo el mundo esté dispuesto a celebrar el nuevo año que llega (y sobre todo, con tan ricos manjares, que ya me estoy relamiendo).
Feliz 2011 a todos vosotros, queridos amigos y amigas que seguís el blog de esta pobre perrita hambrienta.
No quiero irme sin saludar a una nueva seguidora, Ozna-Ozna de Asturias; ¡un poco más y te cuelas en el nuevo año, querida amiga! Guau.