SEMANARIO DE HUMOR CANINO INTERMITENTE

Imagen: Thurston Hopkins

miércoles, 23 de junio de 2010

AL SOL












Ha llegado oficialmente el verano. Yo, sin embargo, no espero la llegada de la estación estival para tomar el sol, sino que aprovecho cualquier rayito del astro rey que apunte en la terraza para tumbarme a la bartola o subirme a una silla, lo que me encanta. Los humanos hacen lo mismo, y van a la playa a ponerse morenos, es decir, a quemarse la epidermis. Me gustaría ir alguna vez allí, aunque, por lo visto, está prohibido para los perros. No entiendo muy bien por qué. Seguro que habrá humanos que molesten más que mis congéneres, con sus gritos, sus pelotas, raquetas y la arena que se tiran. Tras estar un rato al sol, y cuando ya estoy con la lengua afuera de calor, me voy a dentro y me tumbo sobre el suelo de mármol a absorber su fresquito. No diréis que esto es una vida perra.
Incluso a veces me traigo a la terraza alguna de las cosas que siso al descuido, como las que veo en mis paseos que llevan los humanos a la playa. Imagino que un paquete de kleenex a medio terminar será también muy útil en la playa. L. ha comprado una sombrilla en el Corte Inglés y la traen la semana que viene, para ponerla sobre la mesa de jardín de la terraza, así que mi aditamento playero estará más completo. Espero no daros mucha envidia, amigos, y que vayais sobrellevando el calor con algún refresquito.

4 comentarios:

  1. No te pierdes nada Quequi si no vas a la playa.
    Yo he descubierto que no me gusta. Demasiada arena, que siempre quema los pies, da calor, y se te pega por todos sitios. Por aqui el agua siempre suele estar fria, demasiado fria y, con tal de no sufrirla cerca del ombligo, ni te acercas. Las duchas suelen quedar lejos, con lo que te quemas los pies mientras llegas, y se te seca mientras vuelves, con lo que te quedas igual que al principio. Niños que juegan con pelotas, con lo que no es raro que te regalen algun balonazo, o te salpiquen agua o te llenen de esa arena pegajosa. Cargamos los humanos con sillas, sombrillas, nevera, toallas... y demas comodidades que a la vuelta se convierten en un suplicio cargarlas. Y todo para coger un colorcito que para Octubre habras perdido.
    Al final el verdadero descanso es cuando llegas a casa, te duchas y te despanzurras en el sofa.
    No te pierdes gran cosa. Yo que tu me quedaria en mi terracita... si la tuviera.

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  2. Jolín Quequi, lo tuyo es vida y lo demas cuentos, yo te envidio ¡pero mucho mucho! no por el sol de la terraza (que a mí el calor no me tira mucho), aunque hay que reconocer que lo de la sombrilla en la terraza es un puntazo, sino por la paz y tranquilidad que respiras..., que suerte, lo tienes todo, disfrútalo.

    Besitos.

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  3. Muchas gracias por tu comentario tan completo, querida Maile. Veo que no me pierdo mucho yendo a la playa. A JM tampoco le gusta mucho la playa, y cada vez va menos.
    Besitos.

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  4. Muchas gracias, Campoazul, a lo mejor es que me conformo con poco, y aprovecho lo que me dan.
    Besitos.

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