
El Campo del Sur, para los que no seáis de Cádiz, es una especie de paseo marítimo que discurre desde la entrada de la ciudad vieja hasta la playa de la Caleta, esa que provoca tantos desgarros, quejidos y golpes de pecho en los humanos gaditanos en Carnaval. Es por allí por donde me saca a pasear JM, y quiero contaros algo sobre algunos de sus más curiosos habitantes: los gatos. Éstos viven entre los bloques de hormigón que colocan los humanos para proteger las murallas de los embates oceánicos. Su fuente de alimentación me resulta un misterio, pues no pescan con caña como muchos humanos que se tiran allí las horas muertas, ni me los imagino zambulléndose en al agua como veo hacer a las gaviotas. En mis paseos veo a veces a algunas humanas que dejan restos de comida sobre el pretil de las murallas, y a alguna de ellas la he contemplado, incluso, espantando con un trapo a las gaviotas que acudían al festín. Hay algún minimo que cruza la carretera y se pone todo quieto a esperar bajo un balcón, del que barrunto que alguna vez le han tirado algún bocado.
Me dan un poco de pena estos gatitos, no porque me resulten especialmente simpáticos, sino por su aspecto enfermizo y erizado. Alguno parece como si hubiera metido una patita en un enchufe y se hubiera chamuscado. Desde luego no es un lugar muy acogedor aquel en que viven, y a muchos los veo entrar y salir de debajo de los coches aparcados, tan rápido que no me da tiempo de decirles ni 'guau' cuando pasan raudos a mi lado. Creo que hacen esto por prevención frente a los humanos niños, que pueden ser particularmente salvajes con los pobres animalitos.
Otro día os hablaré de los gatos del parque Genovés, que son como los parientes ricos.