
Llevo un par de días un tanto inquieta. No hago más que escuchar a L. que JM está "a dieta". Esta expresión no me gusta nada, y me hace temer lo peor. Me explico: al parecer el médico (que parece gente que disfruta amargándole la vida a otros humanos) le ha dicho a JM que si no se pone a dieta y pierde no sé cuántos kilos será diabético en el futuro. Al parecer le salió un poco de azúcar en la sangre (¡qué raro me parece! pues yo sólo veo a JM echarse azúcar en el café); y esto es lo que me escama, pues dicen que el azúcar es también malo para los perros. ¿Acabaré a dieta yo también? No debe ser tan bueno eso de las dietas, pues dicen que hay políticos que abusan de ellas. Por lo pronto, parece que fotos tan jugosas como ésta pasarán a la historia. A JM, encima, le ha dado por preocuparse más por lo que como, y ya no me da nada de lo que tienen en la mesa, a pesar de mi cara de póquer, diciendo que eso lleva especias, que aquello tiene ajo y cebolla y que me hará daño... ¿es que se cree dietista? ¡malditos sean los blogs perrunos donde lee estas cosas!¡son peores que César Millán!
Le han dicho también a JM que tiene que hacer más ejercicio. Para mí esta bien el paseíto de media hora, pero ya hora y media, ¡por favor! así que estoy pensando en quedarme en casa haciendo gimnasia sueca. ¡qué vida! guau.