SEMANARIO DE HUMOR CANINO INTERMITENTE

Imagen: Thurston Hopkins

sábado, 31 de julio de 2010

PIRATAS DE CÁDIZ






Otro de los sitios peligrosos por los que ando ahora con JM es el del que os voy a hablar hoy, el callejón de los piratas. L. le dijo a JM que no fuera por allí conmigo porque siempre había perracos sueltos, y nos podían atacar. Aunque JM, que está últimamente de un valor suicida (sólo le falta salir a la calle con una de esas cintas que se ponían en la cabeza los kamikazes japoneses antes del vuelo final), no hace otra cosa que llevarme todos los días por ahí. Y la verdad es que no he encontrado nunca un perro en dicho callejón, y tampoco piratas. Lo de los perros puedo entenderlo, pues tengo entendido que las mascotas de los piratas eran loros y cacatúas. Nunca he visto un pirata en la tele con un perro, ni siquiera de aguas. El que no estén los piratas también lo comprendo, pues estarán trabajando por ahí (si estuvieran en Cádiz, estarían parados, seguro). Lo único que está claro es que se trata de un callejón muy solitario y abandonado, de modo que, cuando paso por ahí me dan ganas de hacer cositas. Ya sabéis, agacho los cuartos traseros, arqueo un poco el lomito, y "toma -pienso entonces-, pa los piratas". No debo ser la única, porque, ayer, al pasar por allí, vimos que habían instalado unos urinarios de ésos portátiles para humanos ¡Qué humillación para los piratas! No me gustaría estar por allí si vuelven. Pero a ver cómo se lo digo a JM... Guau.
¡Qué bien! tengo una nueva seguidora, que se llama Paloma. Sé bienvenida.

miércoles, 28 de julio de 2010

MÁS ENVIDIA COCHINA: Bacalao al pil pil






¡Qué dura puede llegar a ser la vida para alguien como yo! JM invitó a L. a un conocido restaurante vasco de Cádiz para celebrar su nuevo destino laboral, y comieron esto que veis, y que se llama bacalao al pil pil. Me puse tan nerviosita cuando vi la foto que empecé a dar vueltas sobre mí misma, y casi tiro el portátil al suelo. ¿Pero no creéis que es para menos? ¿Os imagináis ese jugoso bacalao deshaciéndose en finas láminas en la boca de uno (o mejor, una), y esa salsita emulsionada, prodigio de la evolución humana (ésta sí que me parece una prueba de la superioridad del homo sapiens, y no lo del coche eléctrico) de la que me relamería hasta el último gramito? ¿Tengo o no tengo razón para sufrir como sufro? Aun así, hubo algo que me desconcertó. Escuché a JM decir que en su instituto había mucho pil, y que eso no era bueno para los alumnos ¿Cómo que no va a ser bueno para los alumnos -pensé-, es que acaso les dan el bacalao salado? ¿Ha perdido el juicio JM? ¡Llévame a tu insti, JM, por favor, aunque sea sólo para oler desde fuera el pil que hay dentro! Decía que los alumnos con pil acababan siendo víctimas del fracaso escolar en un sistema que lo que hace es darles una patada para arriba, y que habría que buscarles otros itinerarios escolares desde el principio. Yo no entendía esa jerga, pero si yo fuera un alumno no me importaría nada de eso, a cambio de poder disfrutar de un buen pil pil... Bueno, al final acabé enterándome de que pil significa que pasa de curso Por Imperativo Legal, después de haber repetido, independientemente de las asignaturas suspendidas ¡Acabáramos! ¡Cómo para no confundirse!
¡Viva de todos modos el pil pil! y a ver si alguna vez me cae un cachito... Guau.

sábado, 24 de julio de 2010

EL REGRESO DE LOS ANTEDILUVIANOS






Comentaba en la última entrada que, a raíz del trastorno de las obras, hemos tenido que alterar nuestra rutina de paseos, e internarnos por rutas altamente peligrosas. Ahora os cuento el primer incidente. Fue en el parque Genovés, donde JM decidió que nos internáramos, recorriendo sus sinuosas veredas. Todo iba bien, y yo me dedicaba a buscar esos olores acres y fuertes que tanto me atraen, y a dejar algunas "gotitas", como señal de que yo también estuve allí, cómo no. Hasta que se me erizó el pelo de espanto en una esquina. ¡Horror!¡estaban allí, habían vuelto... los antediluvianos que había visto hace tiempo en la Plaza de la Catedral! Eran incluso más terroríficos allí, mezclados entre la maleza semitropical, como si hubieran convertido el Genovés en el nuevo Jurassic Park ¿Serían estos bichos los extras de una nueva secuela? Lo único cierto es que me provocaron la misma sensación de terror. Empecé a tirar en dirección contraria, pero JM se empeñó en pasar al lado de estos monstruos a pesar de mis gemidos (no lo creía tan valiente, la verdad sea dicha; se decía que un hombre nunca es un héroe para su ayuda de cámara, así que imaginaos para su perro...). Según ese playboy canino del Encantador de Perros JM debe actuar como el líder de la manada (aunque cuando lo escucho hablar con L. no tengo en absoluto esa impresión), y ese día sí lo fue. Lo que más cangüelo me dio fue comprobar que estos seres ¡se habían reproducido! Quizás el buen clima de Cádiz favorezca el apareamiento; sea como sea, evitaré, si puedo, pasearme por el parque Genovés hasta que no lo fumiguen. Guau.

miércoles, 21 de julio de 2010

SIN PASEÍTO






Últimamente ha ocurrido algo que ha alterado considerablemente mi rutina diaria: Es algo que los humanos llaman "obras". Creo que las han inventado para fustigarse y amargarse la vida a sí mismos. He llegado incluso a pensar que cuando Yahvé expulsó del Paraíso al humano Adán, y le dijo "te ganarás el pan con el sudor de la frente", lo que hizo fue mandarlo a una obra (y a Eva, de paso, a pasearse constantemente delante de ella, para ser piropeada toscamente por los obreros -que como además, al parecer, sólo llevaba una hoja de parra, no quiero ni imaginar lo que le dirían-).
El hecho es que están haciendo una obra por mi itinerario normal de paseo, es decir, gran parte del Campo del Sur. JM dice que es cosa del plan E de ZP. Yo, la verdad, es que con tantas letras me hago ya un lío y lo único que sé es que no puedo pasear por donde yo estaba acostumbrada. Esto nos ha obligado a JM y a mí a buscar senderos alternativos, y, como no hay mal que por bien no venga, ahora damos paseos incluso más largos, aunque hayamos tenido que pasar por sitios realmente peligrosos, tal como os contaré en próximas entradas.
No entiendo por qué los humanos ponen un signo de admiración delante de la obra, como si hubiera algo de lo que sorprenderse ¡todo Cádiz está en obras! Han llegado incluso a poner otra justo delante de la casa de V., donde han cavado unos túneles y están todo el día unos señores muy morenos destrozándoles los tímpanos con sus martillos neumáticos a los pobres vecinos. Lo que me ha llamado más la atención, sin embargo, es su manera de hablar. Cuando pasa por delante de ellos una humana de aspecto saludable emiten unos extraños sonidos guturales que no he podido identificar ni siquiera con ninguno de los dialectos caninos que conozco (hubo quien dijo que el piropo es un madrigal de urgencia, pero lo de estos señores me parece que no llega ni a berrea). En fin, paciencia, y a esperar que se vayan pronto...a otra parte. Guau.

sábado, 17 de julio de 2010

5O ENTRADAS






Ésta es mi quincuagésima entrada, que diría imitando a JM. ¡Uf! Parece mentira, cuando en enero pasado abrí el blog, que pudiera llegar hasta esta consolidación bloguera. Aquí me veis, pues, con aire entre modesto y sorprendido. No es para menos: La humildad no la he perdido, pero 50 son 50. Hay números importantes: ahí tenéis el Uno, U2, los 3 Suramericanos, los 4 Jinetes del Apocalipsis, los 5, los 6 toros 6, los 7 Magníficos o los 7 contra Tebas, los 8 días de Oro del Corte Inglés, los 9 del 02, los 10 negritos, los 11 que eligen tristemente los asesinos terroristas, los 12 Apóstoles, los 13 de la Fama, etc. Bueno, para qué seguir... hasta llegar al 50. Es además un número que da suerte a algunos blogueros amigos... aunque yo sólo soy una pobre perrita. En todo caso, todo esto no hubiera sido posible, sin vuestros ánimos y comentarios, queridos amigas y amigas que estáis ahí leyendo mis entraditas. Espero seguir contando con vuestra presencia. Yo procuraré no defraudaros. Muy cariñosos guaus.

miércoles, 14 de julio de 2010

PERRO DE TROYA (El enemigo en casa)






Os comenté hace un par de entradas mi alegría por la vuelta a casa de JM y L., pero también os decía que la felicidad no es completa. Y aquí tenéis la razón de ello: el peluche que le regalaron a L. estando todavía en el hospital, y que se trajo a casa. Este infecto muñeco hace gracietas diversas. Si le acaricias el mentón se pone a jadear, a ladrar y a hacer como que escarba el suelo; si le tocas una pata, ladra y levanta la otra, y si le acaricias la cabeza se agita y emite ladridos lastimeros y pelotas. Absolutamente despreciable.
El primer día, A. me lo puse delante de las narices para ver lo que hacía, y yo preferí despreciarlo olímpicamente, y saltar sobre las rodillas de JM.
Últimamente, empero, se lo enseñan a todas las visitas, y a éstas les hace mucha gracia el dichoso engendro infernal, y me ignoran completamente, por mucho que ladre (mi único consuelo ha sido que hace unos días vino la pequeña C., sobrina de L., y revoleó este bicho, arrancándole su collar). Es por eso, pues, que estoy cada vez más preocupada, pues pensándolo fríamente este monstruito no deja de tener ciertas ventajas sobre mí:
1) Está siempre quieto y callado, a menos que se lo toque. No hay, por tanto, que sacarlo a pasear, ni estar pendiente de que ladre a las visitas.
2) No sale a la terraza ni a la calle a hacer sus cositas. Es que no las hace, vamos. Las mías sí que hay que recogerlas (Yo misma lo haría si pudiera, pero, curiosamente, me apaño mejor con las tecnologías humanas más avanzadas que con las más simples: Para escribir en el portátil, por ejemplo, no tengo más que apoyarme sobre mis patitas traseras y escribo con las delanteras -no uso todos los dedos o uñas, como hace JM, pero también he visto a otros humanos que escriben con dos dedos-. No me sería posible, empero, manejar algo tan simple como una escoba y un escogedor... contradicciones de la técnica).
3) No hay que llevarlo nunca al veterinario, ni vacunarlo, ni cuidarlo si se pone enfermo, pues ni siente ni padece.
Es por todas estas razones por las que estoy muy mosqueada, y he llegado a pensar si no podría ser en un momento dado sustituida por...eso. Quizás vosotros, queridos amigos y amigas, tengáis algún consejo que darme para hacerme valer. Os lo agradecería inmensamente. Guau.

sábado, 10 de julio de 2010

PIEL DE PLAYA






Salí ayer de paseo con JM por los Callejones, en el barrio de la Viña. Allí nos llamó mucho la atención a los dos un cartel que decía: "Se alquila piso a piel de playa julio y agosto", y se daba un número de móvil. En el acto, mi latente espíritu de sabueso se despertó y me puse a hacer algunas conjeturas sobre el cartel de marras. Dado lo difícil que es encontrar un piso en Cádiz para julio y agosto pensé que el sentido de este anuncio era que la gente llamara a ese número para felicitar al tal Piel de Playa.
Mi segunda elucubración fue sobre la identidad de Piel de Playa. Enseguida pensé en los Pieles Rojas del Lejano Oeste, y en sus nombres parlantes, alusivos a alguna semejanza zoomórfica, como Toro Sentado, Caballo Loco, o a alguna peripecia biográfica, como el famoso Goma Rota. Deduje, pues, que Piel de Playa debe de ser un Gran Jefe, predestinado por su nombre a venir a Cádiz de veraneo, ya que en los westerns veo que viven los indios en desiertos y otros lugares inhóspitos lejos del mar.
Llegada a este punto, quisiera darle a Piel de Playa algunos consejitos si me lee:
1) Si viene a la Caleta, como es de rigor, que no se traiga el quipi o tienda india, pues en la playa hay poco sitio y tendría que pelearse con las "marías". Lo mejor sería una toalla y una sombrillita.
2)Y si no quiere hacerme caso, que no se olvide de las pinturas de guerra.
3) Que se vaya olvidando del tomahawk, y se vaya acostumbrando al "tomaotra" en los chiringuitos habilitados al efecto.
4) Que no se traiga muchas plumas, no sea que lo vayan a confundir, o que lo breen algunos graciosos cuando esté durmiendo la siesta playera.
5) Si le gusta el agua de fuego, le aconsejo que se acerque a esos que van a la playa con las neveritas, que no sirven, precisamente, para el transporte de órganos, y seguro que lo convidan.
6) Si se pone contentito, le ruego que no se le ocurra ponerse a bailar, no sea que interprete, por error, la Danza de la Lluvia, y lo linchen colgándolo de una farola.
Creo que con estos consejitos podrá disfrutar del verano gaditano. Jau. Guau.

miércoles, 7 de julio de 2010

ON THE BLOG AGAIN






Aquí me véis luciendo en tonos púrpura señoriales, pero la ocasión lo merece: JM y L. han vuelto por fin a casa. Aunque la felicidad no es completa, por algo que os contaré próximamente, y que me afecta a mí. Algunos de los días que estuvo JM en el hospital hacía cortas escapaditas, turnándose con A., para vernos a V. y a mí, y para darme un paseíto, lo que pienso que era muy relajante para los dos. He vuelto como estáis comprobando a los mandos del portátil, y os prometo un verano lleno de entradas y curiosidades, que aquí en Cádiz nunca faltan. Me he entretenido, además, organizando las entradas en etiquetas que espero que os gusten y os faciliten la lectura de este blog perruno. Pero tengo ya muy cansadas las patitas de tanto teclear, así que me voy a descansar un ratito.
Quiero agradeceros mucho a Campoazul, Maile, Grandolina, Olimpia y Aurora por estar ahí con vuestros comentarios y vuestros ánimos.
Bueno, además tengo una nueva seguidora, Nora, otra perrita que se ha abierto su blog. Bienvenida, amiga, y ánimo. Dog power. Guau.