
V. lleva un par de días enferma con gripe, y me encargo, faltaría menos, de cuidarla. Anoche estuvo tosiendo mucho en la cama, y estuve observándola, apoyándome con las patitas en el borde de la cama. Me ayuda en esto JM, que se ha pasado las tardes en casa de su madre. Esto no obsta para que busquemos un hueco para nuestro paseíto. Ayer nos pasó algo muy raro. Estábamos en el llamado Espacio Entrecatedrales, que es un amplio mirador de color blanco que han construido junto a la Catedral, y al que se sube por una rampa. Al pasar por allí, tiro de la correa para que JM me deje subir, y disfrutar de las vistas, y de espacio libre, pues no suele haber nadie cuando subimos. Nos llevamos, como decía, una sorpresa al encontrar ayer esa...cosa. JM no me dejó que me acercara mucho para curiosear, pero sólo esto faltó para que se despertara mi viejo espíritu de sabueso, y empezara a desarrollar hipótesis. No era una pata de pollo, pues no olía a tal y su textura recordaba la de un calamar. Pensé también en una ave pelada y chamuscada, pero, ¿cómo habría llegado hasta allí? no es un lugar de paso de ningún mercado, ni he visto jamás por esa zona de la ciudad a gentes con bolsa de la compra, y menos subirse al mirador, que no está nunca precisamente atestado de gente. ¿Habría caído del cielo? Me llené entonces de inquietud, pues la cosa me recordaba cada vez más la forma de una mano humana o... humanoide. Yo he visto en Cádiz cosas muy raras, y los BIPs de aquí se las traen, pero este descubrimiento me llena de estupor. Volvimos al día siguiente... y ya no estaba; lo que me parece mucha diligencia para el servicio de basuras de aquí. ¿Estaré asistiendo a alguna extraña metamorfosis propiciada por los tiempos carnavalescos que se avecinan? Quizás a vosotras, queridas amigas, se os ocurra alguna idea para aclarar esta....cosa. Guau.