Voy a empezar a contar mi historia. Tengo recuerdos borrosos de mis primeros pasos. Los dueños de mis padres eran unos peluqueros de tronío de esos que tienen más perros que Cruella de Ville. Éstos me regalaron aún con escasos días a JC, hermano mediano (bueno, se llevan 13 meses) de José Miguel. Aquél me quería como regalo para su entonces novia, y me dieron el nombre de Muñeca. Pero ¡ay! el capricho acaba pronto, y me vi un día en la ya ex-casa de la madre de ambos, V. En la foto me podéis ver cachorrita y un poco asustada, posando junto a la escoba, una de mis bestias negras.

JC era mi dueño (así figura en mi cartilla oficial) pero me abandonó (iba a decir que como a una perra, Jesús, qué cosas) en aquella casa extraña donde vivía aquella señora viuda con su hijo O. Así que cuando lo veo no le muevo ni el rabo. Allí conocí a JM. Éste ya no vivía allí, pero venía todos los días a ver a su madre y a O. Al principio no me hacía mucho caso, pero pronto nos cogimos cariño; sobre todo, tras el incidente de la peluquería, pero ya eso lo contaré otro día, pues el teclado este no está hecho pensando en los perros, y me cuesta bastante teclear. Además, no tardará mucho en volver JM, que ha ido a uno de esos sitios a los que nunca me lleva. En fin, guau au (es decir, hasta pronto)