domingo, 30 de octubre de 2011

A NINGÚN OTRO PERRO CON ESE HUESO








Tras estar varios días sin internet, me entró un hambre espantosa. V. me dio un ala de pavo del puchero, antes de que llegara JM el jueves pasado; entonces anunció una buena noticia sobre la salud de una sobrinita de L.; para celebrarlo yo también (ya que nadie quiso compartir conmigo el parabién) agarré un hueso de pavo que se le cayó a V. de la basura. Con paso garboso e inadvertidamente, me lo llevé al cuarto de baño. Cuando se dieron cuenta V. y JM, ya era tarde, pues me había atrincherado bajo la banqueta del baño, y lo estaba desmenuzando ruidosamente entre mis colmillos, y no dejé ni la muestra.

JM se mostró preocupado, y le dijo a V. que me observara, y que lo llamara si me veía ponerme mala por haberme papeado un hueso como el que veis en la foto (¿se creerán que estoy pelleja como las duquesas de la tele?). Al contrario, me sentó muy bien, aunque no voy a contaros lo que hice con él, pues ya os lo podéis imaginar... ¡A ningún otro perro con ese hueso! Guau.

4 comentarios:

  1. Vaya atracón que te has dado ¡eh, Quequi!
    Haces bien en pillar lo que puedas, yo también hago lo mismo, porque sino no me dan nada y ... estoy harto del pienso. Ellos cambian de sabores y yo siempre el mismo.
    Guau...guau... Besitos, Quequi.

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  2. Ay, amigo Byron, hace años que inicié una exitosa revolución contra el pienso...y ahora pienso que poner cara de pena -o una oportuna sisa-da buen resultado.
    Besitos.

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  3. Una vez a mi me dieron un hueso grande y también me lo comí entero. Me sentó fenomenal pero la caca del día siguiente fue mortal. Que nos quiten lo bailao, Quequi. Bsss

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  4. Yo también cagué lo mío, querida Nora. Ya sabes, callar y apretar.
    Besitos.

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