domingo, 11 de marzo de 2012

TRAJE INTELIGENTE









De paseíto hace poco con JM nos paramos delante de un escaparate donde vendían "un traje inteligente", y me quedé pensativa... ¿no tendrá que ser inteligente más bien el que lo lleve? ¿o será inteligente, según el vendedor, el que lo compre? Como he oído hablar de la domótica y otras chorradas, me pregunto si el traje este no se pondrá derecho solo para no arrugarse, si hará el corte de mangas sin desgastar el codo, o si tendrá una cremallera de seguridad que nunca se quede medio abierta, para dejar ver el pajarito (aunque no entiendo para qué querría meterse ahí un pajarito, si no hay pan ni nada), o si aconsejará con qué camisa o corbata ponerse, o incluso si cambiará de calor cuando amenace lluvia. Al poco me aburrí de pensar (que sabéis que tampoco es que sea lo mío), y lo deseché como otra de esas rarezas tan propias de los humanos. En todo caso, estaba rebajado. Guau.

domingo, 4 de marzo de 2012

LADRIDOS... Y BOSTEZOS




¡Qué tarda en venir hoy JM! Estoy aquí en casa de V., en el sofá viendo con ella el "Sálvame" de marras, como todos los días, y esas "pelandruscas" que dice V. que salen en la tele. Hablan de las peleas de perros, pero eso de la caja tonta se lleva la palma. Estoy harta de ver tanta rubia de bote, y me voy a ladrar un poco a la gente que pasa bajo la ventana. ¡Sí que tarda hoy JM en venir a darme el paseíto! Esta mañana vino el cobrador del Ocaso, y pude despacharme a gusto. Cuando vivía en la antigua casa de V., las vecinas se avisaban unas a otras diciendo: "¡Pepi, los muertos!", y el cobrador del seguro se indignaba, y se ponía rojo como un pavo. Ya he olisqueado todo el suelo, buscando mijitas de pan de la comida, y me empiezo a aburrir. Salto otra vez a las rodillas de V. ¿por qué no viene? Me aburro, y ¡uaaaah! Bueno, me han pillado... es culpa tuya, JM. Seguro que no le haces esto a L. Guau.


lunes, 27 de febrero de 2012

FASHION VICTIM










Sí, lo estoy siendo a mi pesar. Desde que han cogido la costumbre de llevarme a la peluquería para que me laven, cada vez lo hacen con más frecuencia. Todos dicen: "¡qué guapa está la Quequi!", y la peluquera prueba conmigo toda su colección otoño-invierno de pasaditas. Ya quedaron lejanos los tiempos en que me rapaban al cero, y pasaba más frío y vergüenza que Tarzán en Groenlandia, y ahora, ¡a la vejez, viruelas! Estoy empezando a coger complejo de perra de Paris Hilton. Jesús, ¡qué cruz! ¡lo que tiene que hacer una para estar a la moda! Guau.






domingo, 19 de febrero de 2012

ESTAMPAS CARNAVALESCAS











Como cada febrero ha vuelto el carnaval. A JM no le gusta demasiado; sin embargo, a L. le chifla, por lo que me veo entre la espada y la pared. Es cierto que hay inconvenientes, como la turbamulta de gente, que no me dejan dar el paseíto con tranquilidad, y que me hacen la competencia en cuanto a mear por las esquinas (y también en lo que se dice en lo de estar como una perra en celo; si no, fijáos en cómo han cambiado el letrero de un banco, donde, que yo sepa, sólo dan -o quitan- dinero -ya sabéis, esos insulsos papelitos que llevan los humanos a todas partes, ¡y luego dicen que yo estoy muy apegada a mis juguetitos!); pero no dejar de ser verdad, asimismo, que guarda cierto encanto, sobre todo para mi agudo olfato: ayer, al pasar por la calle de JM, me vino una incomparable mezcla de olores entre chicharrones fritos y meados que me dejó extasiada por su novedad, y en otro lugar, vimos salir a unas extrañas figuras de una casapuerta, y L. dijo: "¡mira, son los mojones!", y se acercó a ellos para felicitarlos por su actuación en el Teatro Falla, y decirles que habrían merecido el primer premio (quizás fue demasiada la tentación para el Jurado el decir: "un mojón pa ti"). Los zurullos de tamaño humano le dieron las gracias, y se alejaron calle abajo como si tal cosa. Lamentablemente, JM no me dejó acercarme a ellos para olerlos, y darle la razón o no a L. Ya estaba acostumbrada de otros años a los hombres pollo, que vuelven como las golondrinas, pero esto ya... en fin, ¡feliz carnaval! Guau.


domingo, 12 de febrero de 2012

LA INTRUSA













Cuando falto de casa de JM empiezan a ocurrir cosas extrañas, ¡no resulta que A. vino una tarde con un amigo y una... intrusa! No, esa que veis no soy yo con un nuevo tinte y con alzas, sino una cachorra de seis meses (no quiero imaginar qué tamaño tendrá con dos años) llamada Prada. Este amigo de A. saca a la perra a pasear pues sus dueños ahora no pueden, y subió a casa. La intrusa estuvo correteando por mi terraza, olisqueando mis plantas, y tumbándose en mi suelo... tuvo suerte de que yo no estuviera allí, pues habríamos tenido unas palabras, digo, ladridos. ¡Cualquier día me encuentro allí a César Millán!








P.S.: estoy ahora un poco preocupada por Prada, pues parece que los dueños no pueden ocuparse mucho de ella, y están pensando, según A., en devolverla a la Protectora de donde la sacaron. Espero que no sea así, y que el amigo de A., que le ha cogido cariño logre convencerlos ¡suerte amiga Prada! (pero ojo, no vuelvas por aquí sin mi permiso). Guau.


domingo, 5 de febrero de 2012

CASTIGADA

















Me resulta increíble verme castigada a mis años, pero así ocurrió hace unos días. Llegaron a casa la hermana de L., con su marido y sus dos niñas pequeñas, C. y A., de tres y un año respectivamente, y otros tíos, y me encerraron en la terraza, porque me puse a ladrarles. Pero, a ver, todo tiene una explicación: la mayor se ponía a decir que ella era una princesa (lo que me parecen ya muchos humos), para inexplicable regocijo de todos los adultos presentes, y la pequeña A. (que está aprendiendo a andar) hinchaba los carrillos como si los tuviera llenos de sopa, y no hacía más que llamar "papá" a todos los varones de la reunión, y "mamá" a todas las mujeres (¡así como para equivocarse!), de modo que no tuve más remedio que ladrarles a las niñas, para ver si espabilaban (yo a su edad no era tan "huevona", y sí más espabilada). La única recompensa que obtuve, sin embargo, fue verme encerrada en la terraza, en la que no me sirvió de nada rascar el cristal, mientras dentro bebíaN cafelito, y se hinchaban a pastelitos. Todo eso viendo, además, cómo L. usaba una bandeja que, previamente ¡había decorado con fotos mías! Si me queréis, ¡tenedme en carne y








hueso, leche! Guau.

jueves, 26 de enero de 2012

DOS AÑOS DE BLOG, ¿NO SON NADA?








Hoy hace justamente dos años que me decidí a emprender esta aventura bloguera. Siendo una perrita, podría parecer pura presunción escribir un blog como hacen tantos humanos. No obstante y a pesar de todo, ya van dos años que cuento mis cositas (ciertamente no tan importantes como las de otros blogs en los que se habla de lo divino y de lo humano -aunque no falten las purras chorradas, o la mala leche, algo, por otra parte, muy humano-). Quiero desmentir una vez más que sea mi amo JM el que escribe mis entraditas (aunque cualquiera que viera lo aburrido que es su blog descartaría esa absurda idea), pues ya algunos han querido pedirle un volante para Salud Mental, y algunos vecinos no quieren montarse con él en el ascensor. Y, sobre todo, muchísimas gracias a todos vosotros, queridas amigas y amigos, que seguís y comentáis este blog con tanto cariño y generosidad. Guau.

sábado, 21 de enero de 2012

¿UN NUEVO AMIGUITO?




















Ya os dije la semana pasada que los Reyes me han traído muchas sorpresas; una de ellas fue al volver a casa de JM, donde L. y A. insistieron mucho en presentarme a alguien (con cierto recochineo de su parte, para variar). Héte aquí que me veo en la habitación de A. con... un nuevo amiguito (según ellas): un canario que emitía trinos, gorjeos, escalas y arpegios (o como se diga), el Pavaroti de los canarios, para entendernos. En una película de gángsters que vi uno de los mafiosos decía: "si no entiendes algo, dispara", así que yo, como no entendía nada me puse a ladrarle, pero no se callaba el tío en su jaula. Salté a la cama para verlo y olerlo más de cerca, y me pareció poca cosa, y no me gustó el olor a alpiste húmedo, de modo que pasé de él. Lo han llamado Currito, por la antigua perra difunta de L., Currita, lo que me da un poco de yuyu. Parece que se ha convertido en el rey de la casa, de momento, y todo el mundo está esperando como carajotes a que el tipo cante. Yo, mientras no me quite la comida, lo voy tolerando al relamido ese de canario. ¡qué le vamos a hacer! Guau.

domingo, 15 de enero de 2012

LAVAR Y MARCAR













Estuve, como ya os dije, en la comida del día de Reyes (que me ha traído otras sorpresas que os contaré más adelante), pero con la condición de asearme, y llevarme a la peluquería. Y he aquí que JM recorrió la escasa distancia que nos separa de la tienda de mi "amiga", que no es que me trate mal, pero a la que preferiría ver por Facebook, Sky (o como se diga), video-conferencia, o de visita los domingos. La verdad es que esta vez iba bastante "greñúa", y me colocó en ese aparato que recuerda sospechosamente a una horca para perras hippies como yo. Al final del proceso, acabé con dos moñitos un poco tirantes, que me obligaban más bien a echar la cabeza para atrás. Todo sea por estar guapa... ¡qué esclavitud ésta! Si yo fuera perro seguro que no me darían tanto la tabarra... y todo para qué, para estar debajo de la mesa pendiente de lo que cayera o me echaran algún corazón enternecido, "toma Quequi, que es Reyes". En fin, no sigo, que me da sentimiento el recordarlo. Guau.



domingo, 8 de enero de 2012

COMERSE UN ROSCÓN












Los amigos de JM se metían con él diciéndole que no se comía un rosco, y yo me he visto sin poder comerme un roscón... de reyes. Todo no fue malo, sin embargo, pues pude estar en casa de V. cuando vinieron todos el día de reyes cargados de paquetes, sonrisas, y los roscos de marras. Aunque como veis, hay también reyes perrunos, a mí no me cayeron muchos regalos; sólo JM (al que L. le hizo un regalo para que se acordara de mí) me trajo unas golosinas en forma de hueso, que dejé arrumbadas en un rincón, pues lo que me interesaba era estar bajo la mesa a ver si pillaba algo que cayera o me dejaran caer. Así, acabe hasta con un trozo de tocino de jamón pegado en el pelo, por "agonía". Los roscos los olí intensamente, analizando sus componentes: los hubo de crema y chocolate, aunque no caté ni las migas. No creo, sin embargo, que supieran mejor que el jamón que probé, o el trocito que pillé de las ricas empanadillas valleucanas que trajo F., mientras esquivaba a la gente para que no me pisara, ¡que hay algunos que se vuelven como niños! Guau.