
¡Qué bien! tengo un nuevo seguidor: es un humano argentino que tiene un blog sobre cine ¡Bienvenido, amigo! Esto me hace recordar algo que me ocurrió hace poco, cuando me encontraba en el cierro de V., como habitualmente. Mi vida perruna es bastante morigerada, de pocas novedades, y uno de mis inocentes entretenimientos es ladrarles de improviso a los humanos que se detienen distraídamente bajo la ventana. Algunos se sobresaltan, y miran para todos lados hasta que me ven hecha una fiera tras el cristal y en posición rampante. "Agresiva", me dijo una señora, ¡anda que si estuviera Vd. todo el día en casa, a ver qué cara pondría!
En estas que esperaba la llegada de JM para dar un paseo, me veo a un grupo de cámaras de televisión orientales corriendo calle arriba y abajo. Me disponía a regalarles una generosa tanda de ladridos, cuando se me hizo un nudo en la garganta, y me disimulé detrás de la cortina ¿No habrán venido éstos a buscarme? ¿Seré ya la perra más famosa de eso que llaman la blogosfera, y vienen a filmarme? Me quedé paralizada, y me acordé de Pancho, el perro de los anuncios de la tele. Lo ví hace poco en la entrega de los premios Goya sentado en una silla junto a una humana y cabizbajo; me parecía triste y desubicado. Si han hecho eso con Pancho -pensé-, que no me llega en inteligencia a las almohadillas de las patas ¿qué no harían conmigo? Quizás me apartarían de JM, y tendría que ir a la TV, y ponerme gafas oscuras e ir con "guardalomos", y me pondrían a dieta... ¡Qué horror! Estremecida por tales pensamientos, esperé a que se fueran esos paparazzi, y me consolé ladrándole con todas mis ganas a un borrachín del barrio que venía de comprarse un litro de cerveza para bebérselo en un banco. Guau.









