
Con esto del cumpleaños me han regalado una tarrina tipo delicatessen perruna, y un juguetito, en sustitución de mi añorado erizo asturiano, llamado así porque JM me lo trajo de Oviedo hace unos años. Era un erizo rojo de goma con todas sus púas que yo me pasaba el rato mordisqueándolo afanosamente. Estaba ya un poco feo, y hacía tiempo que había perdido el pito que tenía dentro, así que creo que ha sido V. la que lo ha hecho desaparecer. Ella es una de esas humanas a las que les gusta tirar cosas de tiempo en tiempo. Es como hacer borrón y cuenta nueva. A JM le tiró de niño su colección de tebeos, y todavía se lo recuerda a veces. ¡Jesús, qué memoria! Ahí me véis en la foto con el juguetito, que parezco un león de las Cortes. Me puse a mordisquearlo con fruición, pero algo no marchaba: empezaron a desprendérsele las puntitas. Debe de ser un made in China, me imagino, y no le habrán hecho los test de control (allí he oído que se comen a mis congéneres ¡qué horror!). L. puso entonces el grito en el cielo diciéndole a JM que se le iba a llenar la casa de mijitas, o que me iban a hacer daño si me las tragaba,así que cogió el juguete, y lo tiró a la basura. ¡Qué suerte la mía y la de JM con estas mujeres!¡lo tiran todo!
Bueno, JM está enfermo, le han diagnosticado un proceso de neumonía, así que he tenido que tomar de nuevo los mandos, como Rubalcaba con los controladores: me tumbo a su lado en el sofá o en la cama, vigilo que tome sus medicinas, y le ladro a A. si se acerca con intenciones que no me parezcan claras.
JM está leyendo mucho, ya que no puede salir a la calle por prescripción médica, y lo veo pensativo; quizás esté pensando en escribir algo ¡espero poder servirle de Musa! Hasta pronto. Guau.









