SEMANARIO DE HUMOR CANINO INTERMITENTE

Imagen: Thurston Hopkins

domingo, 27 de noviembre de 2011

VUELVE HICHTCOCK











Es como para acojonarse; el otro día me metí con JM en el mercado, y se me ocurrió levantar la vista. El panorama me dejó helada: sobre los aleros del edificio había un auténtico ejército de gaviotas, pendientes de los desperdicios que amontonaban los tenderos ya en la proximidad de la hora de cierre. Inopinadamente, dos o tres pájaros de mal agüero se abalanzaban sobre un despojo llenando el suelo del batir de sus amplias alas y de sus graznidos inquietantes y violentos. Me sorprende que los humanos, con lo dados que son a controlarlo todo, dejen campar a sus anchas a estos bichos de ojos inexpresivos, y, por el contrario, mantengan encerrados a otros pájaros, estos sí encantadores, que no hacen más que cantar y producir armoniosos trinos. Otro motivo más para desconfiar de esa racionalidad que presuntamente caracteriza a los humanos. Guau.








domingo, 20 de noviembre de 2011

ATENCIÓN PRIMARIA








Otra vez me ha tocado hacer de enfermera, en esta ocasión de JM (deberían nombrarme ATS honoris causa o algo así). Se ha llevado estos días con fuertes dolores de garganta y oído que no le han dejado apenas dormir, ni trabajar. Los médicos le han atiborrado de antibióticos y antiinflamatorios. Me ha dado pena verle levantarse por la noche a causa del dolor, y dormir 3 o 4 horas a lo sumo, esperando la hora de tomar la siguiente pastilla. Anoche, por fin, consiguió dormir casi toda la noche, pero hoy se encuentra aún hecho polvo y dolorido. Yo le he observado constantemente, y no me he apartado de su lado. Espero que se ponga bueno pronto, y pueda sacarme a dar mi paseíto (aunque yo no estoy mal aquí, encima de la manta), una vez que escampe.

domingo, 13 de noviembre de 2011

ESPERANDO PARA COMER










Tengo dos nuevos seguidores gatunos, Óscar y Forocachorros (un nombre un poco raro para un gato, aunque no les faltan de éstos, como Marramaquiz, Micifuf, Garfiñanto, Panzudo, Garraf, Zapinarciso, Gatimarte, etc, Lope dixit). Yo no tengo problemas con los gatos, sobre todo porque son visto y no visto, y pasan de ti un kilo. En homenaje a estos nuevos amigos, traigo a esta entrada a un gato que suelo ver a menudo en el Campo del Sur, esperando debajo de un balcón, como si fuera a dar una serenata. En realidad está aguardando que algún humano salga y le tire algo de comida. Está ahí muy quieto, mirando fijamente el cierro, sin importarle el tiempo que pase. Al final, acaba recibiendo alguna salchicha u otra vianda, con la que desaparece como una exhalación. Tal vez deberíamos JM y yo aprender de este minino a tener más paciencia.

domingo, 6 de noviembre de 2011

DESCONECTADA













Estuve unos días sin internet, y no pude escribir en el blog. JM y L. llamaron a los de la televisión por cable, y vino un primer técnico diciendo que era cosa de redes, y que vendría otro a arreglarlo. L. decía que no, que era cosa del rooter (dígase "rúter"); llamó al servicio de atención al cliente y le dijeron que entre 24 y 48 horas; ¡qué va! tardaron cuatro días en solucionar el problema. Y JM y L. con un cabreo cada vez mayor, pues cada vez que llamaban un operador distinto les decía una cosa distinta, y L. acabó acordándose de toda la familia de la Compañía al teléfono. Al tercer día apareció el famoso técnico de redes, y lo recibió JM. Éste estaba ya tan mal, y con tanto "mono" (vamos, que ni el Enjuto Mojamuto de la tele), que poco le faltó para ofrecerle una copita y algo para picar al técnico de marras. Yo ni le ladré, y me quedé observándolo: un tipo alto, con una especie de corsé lleno de herramientas y cachibaches. Empezó a subir y a bajar, a ir de un lado a otro, hablando en una jerigonza incomprensible, para finalmente decir que los planos que le habían dado de las redes de zona estaban incompletos, y que volvería al día siguiente. Nueva bronca al teléfono por parte de L., quien pidió que le trajeran un rúter nuevo. Dicho y hecho, al final tenía razón ésta, y cuando cambiaron el rúter todo empezó a funcionar de nuevo.



Menos mal que la avería se arregló, porque no sé qué habría sido de JM; estaba muy preocupado por si la gente ya no leía su blog (yo no tengo ese problema, pues sé que mis lectores son fieles -no en vano algunos son congéneres-), y porque no podía escribir nada. Así, que andaba como desesperado, sin saber qué hacer.



Me dio un poco de pena, pues a mí no me pasa eso; yo siempre tengo algo interesante que hacer, como:




-rascarme detrás de la oreja.



-echarme una pedazo de siesta en el sofa.



-tumbarme al sol en la terraza.



-Gruñirle a A.



-Sisar paquetes de kleenex o lo que caiga.



-poner cara de pena, y andar a dos patas a la hora de comer.



-ladrarle a los vecinos.



En fin, que no todo es internet, queridos amigos y amigas, ¡hay que tener otras inquietudes en la vida!. Guau.