SEMANARIO DE HUMOR CANINO INTERMITENTE

Imagen: Thurston Hopkins

miércoles, 30 de junio de 2010

VACACIONES FORZOSAS

Creo que ya tengo un nivelito de inglés para traducir esta conversación entre congéneres que encontré casualmente pateando por internet. Uno le dice al otro: "Tuve mi propio blog una temporada, pero decidí regresar al mero ladrido insensato e incesante". Yo voy a tener que hacer lo mismo, pero no por gusto o por falta de cosas que decir, sino por fuerza mayor. Hoy, en unas horas, ingresan a L. en el hospital y JM se va con ella, y se queda A. Espero que todo vaya bien, y que JM y L. vuelvan pronto. A mí me toca quedarme en casa de V. no sé cuántos días. Allí no hay ni portátil ni internet, por lo que no podré estar con vosotros una temporadita. Pero volveré, como dijeron Mc Arthur y Terminator. Iré pensando mientras algunas entraditas. No me olvidéis.










sábado, 26 de junio de 2010

MI CASA






A L. se le ocurrió hace algún tiempo comprar unas letras de cerámica, y pegarlas en la terraza, donde formaban la leyenda VILLA KEKY. Esto me llenó de orgullo y alegría (de hecho di unas cuantas volteretas), pero también me dió que pensar. ¿Quequi o Keki? Como no soy batasunera (aunque sea animal e irracional), ni tengo móvil para mandar mensajes con K como los humanos jóvenes, prefiero ser Quequi, la de siempre, la misma que viste y ladra.
Desafortunadamente, estas letras se pusieron con pegolán, y se despegaron con el sol. Pero anteayer el pintor que está viniendo a casa las volvió a colocar con cemento tras picar la pared. Dice que ya no se caerán ¡Qué bien! Me gustaría poder invitaros a mi casa (ahora ya no hay duda posible), y que os sentarais conmigo en el sofá. Ladro un poco cuando alguien llega a casa, pero luego soy muy buena. Besitos.

miércoles, 23 de junio de 2010

AL SOL












Ha llegado oficialmente el verano. Yo, sin embargo, no espero la llegada de la estación estival para tomar el sol, sino que aprovecho cualquier rayito del astro rey que apunte en la terraza para tumbarme a la bartola o subirme a una silla, lo que me encanta. Los humanos hacen lo mismo, y van a la playa a ponerse morenos, es decir, a quemarse la epidermis. Me gustaría ir alguna vez allí, aunque, por lo visto, está prohibido para los perros. No entiendo muy bien por qué. Seguro que habrá humanos que molesten más que mis congéneres, con sus gritos, sus pelotas, raquetas y la arena que se tiran. Tras estar un rato al sol, y cuando ya estoy con la lengua afuera de calor, me voy a dentro y me tumbo sobre el suelo de mármol a absorber su fresquito. No diréis que esto es una vida perra.
Incluso a veces me traigo a la terraza alguna de las cosas que siso al descuido, como las que veo en mis paseos que llevan los humanos a la playa. Imagino que un paquete de kleenex a medio terminar será también muy útil en la playa. L. ha comprado una sombrilla en el Corte Inglés y la traen la semana que viene, para ponerla sobre la mesa de jardín de la terraza, así que mi aditamento playero estará más completo. Espero no daros mucha envidia, amigos, y que vayais sobrellevando el calor con algún refresquito.

sábado, 19 de junio de 2010

ESTE TECHO INTRANQUILO DE GAVIOTAS












Las gaviotas son unos animales extraños e inquietantes. Vi hace poco una película en que éstas atacaban de pronto a los humanos, y no me extrañaría que esto sucediera: La verdad es que impresiona verlas sobrevolarte con sus alas desplegadas, y ese peculiar chirrido que emiten, que recuerda a veces el llanto de un bebé. De vez en cuando, algunas se posan en el petril de la terraza de JM, y yo salgo corriendo a ladrarles; entonces, retoman el vuelo con parsimonia, moviendo lentamente sus alas, y pienso para mí: "eres una loca, Quequi, si uno de estos bichos te diera un picotazo, te ibas a enterar".


En una ocasión, pude asistir a un curioso espectáculo con JM. Vimos dos gaviotas que caminaban juntas de un lado para otro, como si fueran la Guardia de Su Majestad the Queen (voy probando ya un poquito con el inglés).


Una de ellas iba emitiendo graznidos, como si estuviera enfadada, y me recordó alguna de esas parejas de humanos que he visto en mis paseos, en la que uno discute, y el otro va callado. ¿Por qué harían eso? Iban de un lado a otro mecánicamente, hasta que se acercó un tercero, que se llevó unos buenos picotazos. Me acordé entonces de uno de esos refranes humanos: "Entre marido y mujer ni la pezuña has de meter", o algo así. Entonces, se me ocurrió que quizás fuera una ceremonia de cortejo. Al poco, una de las gaviotas empezó a tirarle de la cola a la otra. "La impaciencia no es exclusiva de los humanos", pensé. Y recordé que hay algunos que suelen hacer lo mismo en lugares llamados discotecas, u otros, dirigiéndose insistentemente a las humanas. L. los llama "pulpos" o "buitres", aunque no entiendo muy bien por qué, e incluso a alguien particularmente pesado, le ha obsequiado con el nombre de "cóndor".
En fin, la gaviota acosada acabó emprendiendo el vuelo, y dejando a la otra con un palmo de pico. Creo que en estos casos, tanto la gaviota como el humano lo intentan con otra. A mí estas cosas me aburren, y, por tanto, me voy a echar una cabezadita. Hasta pronto.




miércoles, 16 de junio de 2010

LA VOZ DE SU AMO






Aquí me veis con JM, que está contento porque ha recibido hace poco la noticia de que el curso que viene irá al centro de trabajo que había solicitado. Estuvo ayer allí para presentarse, y hoy le contaba a L. que le han llamado de ese centro para ofrecerle dar clases, aparte de francés, de esas lenguas llamadas muertas que estudió en la Universidad, que parece que es un lugar al que van los humanos muy listos. En su anterior centro hubo épocas en que lo pasó bastante mal, e incluso estuvo unos meses sin ir a trabajar, enfermo. Yo no me separaba de él un solo momento, lo que sorprendía mucho a L. Pero, afortunadamente, volvió poco a poco a ser el mismo de siempre, incluso más "cañero".
Bueno, no todo es felicidad, pues JM está también preocupado porque van a operar, parece que a finales de mes a L. Operar significa que llevan a un humano, en vez de la clínica veterinaria como a mí, a un sitio muy grande llamado hospital, donde debe estar en una habitación como una semana. Por lo visto, no podré ir de visita, y tendré que estar en casa de V. Confío en que todo vaya sin problemas para L., y espero, al menos, que JM pueda venir a verme y dar juntos un paseíto.
Yo también estoy muy contenta porque tengo nuevos seguidores: unos son un grupo de perros de Tenerife que escriben en un blog creado por una simpática humana, Nikki, (Tenerife dogs), creado para ayudar a los perros abandonados. El problema es que escriben en inglés, y me he puesto a estudiar este idioma por internet para poder leerlo y comentarlo (no creáis que es fácil, a mi edad); otros forman un segundo grupo de congéneres que escriben en otro blog, Aventuras a cuatro patas. ¡Fantástico! ¡un guau de bienvenida a todos!

viernes, 11 de junio de 2010

LOS GATOS DEL PARQUE GENOVÉS












El parque Genovés es el único gran parque que existe en el casco antiguo de Cádiz, y allí vive una colonia de gatos que definí en una entrada reciente como "ricos" frente a los del Campo del Sur. En mis paseos con JM los veo corretear de un lado a otro detrás de las rejas del parque, y tienen bastante mejor aspecto que sus pobres hermanitos de los bloques. Pienso que es porque comen más. Una vez vi a uno inmóvil muy atento a un pajarito que estaba sobre una rama, y pensé: "¡Pobre pajarito, como se descuide, no quedan ni las plumas!" En otra ocasión divisé a una paloma sentada sobre el pretil bajo exterior a estas rejas. Permanecía quieta e indiferente a la gente que pasaba, señal inequívoca de que estaba próxima a morir (extraña dignidad esta la de estas aves en su hora final). En todo caso, se mantenía apartada del interior del parque, pues sabía seguramente lo que le esperaría si se acercaba más.


Vivir en el parque, empero, no deja de tener sus incovenientes y peligros, pues durante gran parte del día está abierto, y, subsiguientemente, lleno de niños, que ya sabemos cómo pueden llegar a ser... No hace mucho detuvieron a unos menores que habían cogido a los patos que vivían en un estanque del parque, y los habían matado salvajemente. A uno lo recluyeron. Se lo merecía: no entiendo esa crueldad inútil de los humanos, que me hace siempre desconfiar de ellos. Muchos no son capaces de ponerse en el lugar del otro, aunque sea un patito.
Hay humanos buenos, cómo no, que les dejan a veces comida junto a las rejas. Cerca de ellas, y bajo un árbol he visto hace poco a un gatito chico, y me pareció la viva imagen de la inocencia, indefensa aunque confiada de estar donde debía estar. Hay pequeños paraísos, o anticipos del paraíso, más cerca de donde podemos imaginar.






miércoles, 9 de junio de 2010

CONCIERTO PARA PERROS









Laurie Anderson celebró ayer su 63º cumpleaños realizando uno de sus sueños: ofrecer un concierto para perros. La artista experimental sirvió un curioso cóctel melódico frente a la ópera de Sidney (Australia). Durante 20 minutos, combinó sonidos solo perceptibles para el oído de los perros ejecutados con silbatos y aparatos electrónicos, con notas extraídas de instrumentos de viento y cuerda. La división de las gradas en áreas reservadas para perros grandes, medianos y pequeños ayudó a mantener la fiesta en paz. «No sabemos qué tipo de música les gusta a los perros», dijo divertida Anderson. Aunque alentó con energía a los canes, no arrancó ningún movimiento de cadera o de pata del público. Solo hubo algunos aullidos y ladridos difíciles de clasificar. El concierto fue una de las curiosidades del Vivid Live Arts Festival, organizado por Anderson y su marido Lou Reed, rockero de The Velvet Underground.
(Fuente: elperiodico.es, 6/6/10)
Ciertamente, los humanos no dejan de sorprenderme con sus cosas. Se ve que no nos entienden. JM es muy aficionado a la música llamada clásica y casi siempre tiene puesta esa música en la radio o el ordenador. Yo me siento a su lado en el sofá y disfruto también con ella, pues es muy tranquilita y me deja frita (eso sí, si escucho a alguien por el rellano, salgo a ladrarle tras la puerta, menuda soy). Pienso que, en vez de organizar conciertos para perros, deberían dejarnos ir a los conciertos que hacen para los humanos mismos. Es una injusticia ¿No es un perrito escuchando una gramola el símbolo de una casa de discos? Lo que nunca ha dejado de alterarme es la músiquita de arranque del Windows, que siempre me sobresalta. En fin, ¡claro que la Sra. Anderson no sabe qué música le gusta a los perros! No hay más que ver la cara de mi congénere de la foto, que no parece sino buscar la salida... o el árbol más próximo.

sábado, 5 de junio de 2010

ENVIDIA COCHINA: Bife argentino






Sentía un poco de pena por JM cuando lo ví un poco enfermo tras salir este pasado fin de semana. La pena, sin embargo, ha desaparecido cuando he visto las fotos que hizo de lo que comió, y se ha transformado en envidia, en envidia cochina. Bife argentino es el nombre de esa carne tan jugosita y tan rica que veis. (Me temo que esta entrada va a ser particularmente corta, ya que no hago más que relamerme mientras tecleo estas líneas, y me preocupa manchar el teclado). Estuvo JM, al parecer, en un restaurante argentino y pidió este plato que, según creo, no es nada barato. Estas cosas no las puede comer en casa, pues L. le habla de un dichoso Colesterol que va a volver (aunque yo no lo he visto nunca, y, la verdad sea dicha, me está cayendo antipático, así que se prepare si viene). ¿Podré yo probar alguna vez alguna de estas carnes tan buenas? Resulta que hay, incluso, hasta varias maneras de comerlas. JM la pidió, como contaba a L. con un punto de sorna, "en su punto", mientras que otros la pidieron "poco hecha". ¿Cómo me gustaría a mí más? Pero todo esto que pienso no es más que soñar despierta, y me parece que voy a tener que seguir esperando al lado de la mesa, con gemiditos y ojos de cordero degollado, a ver si se les mueve el alma de darme algún cachito de la rica comida humana.

miércoles, 2 de junio de 2010

SOLITA






Este fin de semana pasado me han dejado solita, sobre todo JM. El viernes por la noche se fue a una cena de despedida de sus alumnos de bachillerato, y volvió un poco tarde. Pero lo peor fue el sábado, que fue a la "despedida de soltero" de su hermano O., que se casa en breve. Sé que los humanos son muy aficionados a los ritos y ceremonias, y parece que ésa es una ocasión muy importante. Lo cierto es que me quedé sola con L. en casa. Si no hubiera estado ella tampoco, habría podido encender el portátil y navegar un poco, pero temí que me descubrieran, así que me quedé tumbada junto a la puerta de entrada, gimiendo porque tardaba JM.
Efectivamente, regresó bastante más tarde que la noche anterior, y, cosa curiosa, se levantó medio dormida L. para preguntarle si había estado bien, y si había habido alguna chica. Me sorprendió por dos motivos: primero, porque cuando llega tarde JM a casa (lo que ocurre muy raramente), éste se va a dormir al "cuartito" de invitados para no despertar a L., que ni se entera ni se levanta en tales ocasiones; y segundo, porque le preguntó si había habido alguna chica, y esto me extrañó sobremanera, pues tenía entendido que estas despedidas de soltero eran reuniones de hombres solos... JM respondió con monosílabos (pues no parecía muy hablador) que "sí" y que "no" respectivamente. Sea como sea, JM había vuelto por fin a casa, y ya todo estaba en orden por fin. Además, me dejó quedarme en el cuartito con él ¿Qué más puedo pedir?
El día siguiente, JM parecía un poco enfermo ("resacoso", decía L.), y, para colmo de males, vino una hermana de L. con su hija pequeñita C. A mí los niños me desconciertan un poco, pues no sé si se me acercan para hacerme una caricia o para darme un manotazo; y, encima, le decían: "C. mira el bobo, el bobo". Hasta ahí podíamos llegar, oiga, insultos, no; y además que soy perrita, a mucha honra;, así que estuve ladrándoles a todos un buen rato.
Bueno, la felicidad nunca es completa, pero, al menos, no estaba solita.
Por cierto, tengo una nueva seguidora, Grandolina, de Burgos, ¡Bienvenida!